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Authors: Kevin T. Stein

Tags: #Fantástico

Los hermanos Majere

 

Los famosos Caramon y Raistlin Majere, acompañados por un kender, llegan cerca de la ciudad de Mereklar, donde encuentran un cartel en el que se solicitan «personas adiestradas y expertas» para realizar una importante investigación...

Los hermanos deciden ofrecerse y averiguan que el trabajo consiste en hallar a los gatos de Mereklar, que han desaparecido misteriosamente. Lo que parece una cuestión trivial no es tal, ya que, según cuenta la leyenda, estos animales son los que salvarán a la ciudad de las fuerzas del Mal.

Además de la desaparición de los gatos, los miembros del Consejo empiezan a ser asesinados uno tras otro por un extraño felino de grandes proporciones. Raistlin intuye que todos los sucesos están relacionados con el Festival del Ojo, durante el cual las tras lunas de Krynn confluirán una sobre otra, momento en el que se abrirá la puerta mágica y la Reina de la Oscuridad intentará penetrar en Mereklar y apoderarse de krynn. Los hermanos Majere cierra la primera trilogía de Preludios de la Dragonlance.

Kevin T. Stein

Los hermanos Majere

Dragonlance: Preludios de la Dragonlance - 3

ePUB v1.0

OZN
20.06.12

Título original:
Kevin T. Stein

Kevin T. Stein, enero de 1996.

Traducción: Mila López Diaz-Guerra

Ilustraciones: Desconocido

Diseño/retoque portada: OZN

Editor original: OZN (v1.0)

ePub base v2.0

PREÁMBULO

A Bertram, Biblioteca de Palanthas

De Dalamar, Torre de la Alta Hechicería, Palanthas

Saludos.

En primer lugar, señor, permitidme que os ofrezca mis disculpas por haberos alarmado, tanto a vos como a vuestro joven escriba, cuando nos encontramos en la biblioteca. Estoy tan habituado al uso de la hechicería en mis desplazamientos, que a veces olvido el sobresalto que mis súbitas apariciones pueden ocasionar en otras personas. Confío en que el joven escriba se haya recobrado por completo de la desafortunada caída escaleras abajo.

El portador de mi misiva (cuya apariencia en exceso fantasmagórica espero no os resulte demasiado repulsiva), lleva en sus «manos» el manuscrito que me pedisteis. Me temo que el material sobre el que os hablé, es decir, el conjunto de apuntes escritos por Raistlin Majere de puño y letra concernientes a sucesos acaecidos en su juventud, no os lo puedo enviar a la biblioteca. De acuerdo con su carácter reservado y cauteloso por naturaleza, el
shalafi
protegió todos sus libros con conjuros de confusión. Dichos conjuros, Bertram, no sólo dificultarían la tarea de leer los escritos, sino que, de hecho, causarían graves daños a quien tratase de descifrarlos.

En consecuencia, he asumido la responsabilidad de transcribir el contenido de los mismos. El informe es todo lo completo y detallado que cabe esperar de acuerdo con las notas de Raistlin y los recuerdos de Caramon Majere. Hice indagaciones sobre el paradero de Earwig Fuerzacerrojos, el kender que los acompañó en algunas de sus aventuras, pero no he logrado localizarlo. (¡Huelga decir que tampoco puse mucho empeño en dar con él!)

Me pareció aconsejable separar el informe en dos partes. La primera, más corta, os será de interés por la reseña hecha acerca del kender Earwig, así como las circunstancias en las que conoció y se unió a los gemelos en su aventura. Sin embargo (y ésta es la razón que me indujo a separar el material), puesto que el tema tratado se refiere al encuentro del
shalafi
con un obstinado caballero cuya arrogancia estuvo a punto de costarles a ambos la vida, os sugiero que lo meditéis bien antes de publicar estas primeras páginas en Solamnia, considerando las buenas relaciones que mantenemos en la actualidad con los caballeros.

El resto del manuscrito, que es la parte más extensa y cuyo contenido, en mi opinión, no os causaría problemas si decidís hacerlo público, es notable por diferentes razones. En particular, por la información que contiene acerca de un personaje misterioso y fascinante a quien conocieron los gemelos. Como sabéis, existe una polémica entre los estudiosos en torno a este «semidiós». ¿Es un ser real, o una criatura mero fruto de leyendas y mitos? Recuerdo que en cierta ocasión discutí con Raistlin sobre este tema y, en aquel momento, me intrigó la sonrisa enigmática del
shalafi.
Fiel a su línea de conducta, jamás me reveló que conocía la verdad sobre «Bast».

El interés del propio Raistlin por Bast lo evidencia el hecho de que el
shalafi
dio los pasos oportunos con el fin de recabar más información sobre el «ladrón» de piel negra. Estas anotaciones os las facilitaré cuando disponga de tiempo para romper el conjuro que las protege.

En lo referido a vuestra petición de ayuda a fin de establecer el orden cronológico de las historias recopiladas por vos, os ofrezco los siguientes datos para vuestros archivos, basados tanto en mis propias anotaciones como en las conversaciones mantenidas con Caramon Majere.

Después de que los compañeros se separaran en la posada de El Ultimo Hogar, Raistlin y Caramon emprendieron de inmediato el viaje a la Torre de la Alta Hechicería, en donde el
shalafi
se sometió a la Prueba y la superó con los resultados por nosotros conocidos.

Los gemelos vagaron después por el bosque mágico de Wayreth al menos durante un mes antes de que les fuera dado abandonarlo. Fue en ese período de tiempo cuando (conforme al mito popular) Raistlin conoció a una extraña mujer que, sin saberlo el
shalafi,
engendró y dio a luz un hijo suyo. En cuanto se refiere a este rumor, no dispongo de información alguna que lo confirme. Las historias que corren sobre esa insólita relación empezaron a circular varios años después de la muerte de Raistlin. Tampoco entre sus notas he hallado mención alguna al respecto.

Tras escapar del hechizo del bosque de Wayreth, los gemelos regresaron a Solace. Allí pasó Raistlin varios meses en busca de un remedio para su enfermedad. Estudió a fondo alquimia y botánica, y llegó a ser un experto en estas artes; sus conocimientos alcanzaron unos niveles considerables que le fueron muy útiles durante el resto de su vida. Por desgracia, todos los esfuerzos encaminados a mejorar su salud resultaron infructuosos.

Más tarde, cuando los recursos económicos de los hermanos se agotaron, se vieron forzados a abandonar Solace en busca de fortuna.

Caramon recuerda que tenían intención de cruzar el Nuevo Mar, pero no el motivo por el que se dirigían hacia esas comarcas tan peligrosas y montaraces. Tal vez lo ignoraba. Algunas notas escritas en los márgenes de uno de los textos de alquimia del
shalafi
sugieren que Raistlin no desistía en descubrir algún elixir mágico vivificante.

También durante aquel período le obsesionaba la idea de encontrar a un clérigo verdadero. Me atrevo a especular que no lo impulsaba la idea magnánima de encontrar la verdad, sino (de nuevo) la esperanza de dar con alguien capaz de sanarlo. (Sin embargo, es interesante recalcar que cuatro años después, cuando conoce a Goldmoon, le dice que sus poderes curativos no pueden ayudarlo. ¿Qué hecho acaeció en ese intervalo que le enseñara tan cruda lección? Quizás en subsiguientes exploraciones por sus escritos descubramos la respuesta.)

Sin lugar a dudas, el fracaso en la búsqueda de un clérigo verdadero le causó una amarga decepción que lo indujo a desenmascarar y denunciar a los charlatanes. Uno de ellos fue el infame impostor de Larnish (del que se hace una breve mención en esta historia). Poco después de esos acontecimientos, Raistlin y Caramon conocieron al Caballero de Solamnia y libraron al alcázar de la Muerte de la maldición que pesaba sobre él. En su camino hacia el Nuevo Mar pasaron por Mereklar.

Esta aventura no pone fin a los viajes de los hermanos. Prosiguieron su camino durante otros cuatro años antes de que estallara la Guerra de la Lanza. Mis obligaciones como maestro, así como mis deberes como Jefe de la Orden de los Túnicas Negras, me deja muy poco tiempo para dedicarme a esta investigación. Espero que, en fechas venideras, tenga oportunidad de descifrar el resto de los escritos del
shalafi.
He de admitir que, al igual que a vos, Bertram, el tema me fascina.

Mi
shalafi
fue, sin lugar a dudas, el hechicero más poderoso y diestro de cuantos han existido. Me complace vuestro empeño en poner de manifiesto la verdad de los acontecimientos concernientes a su vida. Es mi mayor esperanza que las generaciones futuras recuerden y honren la tragedia y la postrera victoria de Raistlin Majere.

Confío en que mi manuscrito os sirva de ayuda, y espero que mi mensajero os lo entregue sin el menor percance. (Si deja alguna mancha viscosa en los pergaminos, limpiadla con una solución de agua de limón y vinagre.)

Os ruego hagáis extensivo mi respetuoso saludo a Astinus.

DALAMAR

* * *

SE REQUIEREN LOS SERVICIOS

de personas adiestradas y expertas que colaboren con la CIUDAD DE MEREKLAR en una investigación legal y justa.

Retribución negociable

PRÓLOGO

El niño levantó la mirada de su juego para observar a los dos extraños que, de pie en el cruce de caminos, leían los letreros del poste indicador. Sin apartar los ojos de los forasteros, el pequeño reanudó su actividad (hacer navegar por el charco un barquito improvisado con palos). Sin embargo, cuando el más corpulento y fuerte de los dos hombres, un guerrero a juzgar por el número de armas que llevaba, arrancó de un tirón el bando clavado en el poste, el chiquillo perdió el interés por el juego y dejó que la imaginaria balsa se hundiera en las aguas fangosas. Oculto por el escuálido ramaje de un arbusto, el niño se aproximó con sigilo para escuchar la conversación.

—¡Eh, Raist, mira esto! —gritó el hombretón a su compañero, que se encontraba de pie a unos cuantos pasos.

El pequeño observó al segundo hombre con gran interés. Nunca había visto a un mago; sólo había oído hablar de ellos en los cuentos. Con todo, no tuvo dificultad en identificarlo como tal a causa de sus ropajes extravagantes: la túnica roja como la sangre, los misteriosos saquillos y los amuletos de plumas colgados del sencillo cinto de cordón, y un bastón de madera negra en el que se apoyaba para caminar.

—¡Deja de gritar! No soy sordo. ¿Qué has encontrado? —preguntó el mago con tono irritado.

—Dice que..., toma, léelo tú mismo. —El guerrero alargó al otro él bando y observó al mago mientras éste repasaba el contenido—. Bueno, ¿qué te parece? Claro que también puede ser de hace tiempo.

—No, es reciente. El pergamino ni siquiera está estropeado por las inclemencias del tiempo.

—Es cierto. Entonces, quizás hemos dado con lo que buscábamos, ¿no?

—Retribución negociable. —El mago frunció el entrecejo—. Aun así, es mejor que nada. Hemos gastado casi toda la recompensa que obtuvimos por acabar con la maldición del alcázar de la Muerte. Nunca cruzaremos el Nuevo Mar a menos que dispongamos de fondos para alquilar un bote.

Enrolló el pergamino y lo metió en una de las mangas de la túnica.

—Otra noche más que dormiremos en el suelo —suspiró el guerrero.

—Es preciso que ahorremos el poco dinero que nos queda.

—Supongo que sí. Sin embargo, me tomaría con gusto un buen jarro de cerveza.

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